14 de abril
Imagen encontrada en el blog "Educación y Escuela en la II República"
Vuelve a ser 14 de abril y aprovecho para escribir en este blog sobre uno de los aspectos de la II República que menos merecen ser olvidados. Me refiero a su insistencia en la educación. Ante un paÃs prácticamente analfabeto, tuvieron desde el principio muy claro que cualquier reforma debÃa comenzar por la educación. La importancia que una sociedad da a este aspecto no se nota en declaraciones más o menos convincentes de sus gobiernos, ni siquiera basta con la escolarización obligatoria de todos los niños y adolescentes. Se nota, creo yo, en los presupuestos del Estado, y en la dignificación de los artÃfices de esa educación, los maestros. Se nota también en la claridad y la coherencia con que se lleva a cabo un proyecto educativo. Un sistema educativo no es algo neutral. Se educa para ser un ciudadano con unos valores y unas habilidades concretas, y el sistema ha de ser coherente y valiente. Y asà veo yo el proyecto inacabado de la educación en este periodo republicano, coherente. Cito a Consuelo DomÃnguez y Cristóbal GarcÃa:
Algunas de las medidas adoptadas inicialmente se toman a golpe de decreto. La primera medida -29 de abril- hacÃa referencia al bilingüismo de Cataluña y del resto de las regiones que disponÃan de lengua propia. El reconocimiento del derecho a recibir la educación en la propia lengua serÃa recogido más tarde por la Constitución. El cinco de mayo, aparecÃa una circular encaminada a dar nueva vida al Consejo de Instrucción Pública y, al dÃa siguiente, se suprimÃa la obligatoriedad de la enseñanza religiosa, liberando al maestro de tal ejercicio en reconocimiento de su libertad de conciencia, en sintonÃa con el carácter laico de las escuelas europeas que predicaban una moral cÃvica y universal. A finales de ese mismo mes de mayo, conectando con algunos de los anhelos más profundamente sentidos por la República, la erradicación del analfabetismo, la elevación del nivel de instrucción de la población y la compensación de las desigualdades, más acusadas en el medio rural, se pondrÃa en marcha el ambicioso proyecto de extensión cultural de las Misiones Pedagógicas.
Poco después, se procedÃa a la creación de los Consejos Escolares de Primera Enseñanza; venÃan a sustituir a las Juntas Provinciales y Locales y abarcaban cuatro ámbitos: universitario, provincial, local y escolar. Pero una de las medidas de mayor trascendencia serÃa la de acometer un plan masivo de construcciones escolares que comenzarÃa con la dotación de 7.000 nuevas escuelas sufragadas con un crédito extraordinario. Era sólo el comienzo de un plan quinquenal que querÃa repartir por toda la geografÃa nacional un total de 27.151 escuelas para paliar el déficit existente. La ampliación de escuelas llevaba aparejada otra serie de reformas entre las que se inscribÃan, la reforma de las condiciones económicas de los maestros -6.833 maestros pertenecientes al 2º Escalafón vieron ascendidos sus ingresos-, y el sistema de acceso a la enseñanza, asà como la mejora de las Escuelas Normales. Tras el verano de 1931 se procedió a la reforma de las mismas, implantando el denominado "plan profesional" y la unificación de los dos sexos en una sola Normal mixta.
No sé dónde he leÃdo hoy que para ser maestro, hay que ser optimista. Y lo recuerdo porque enseñar a los jóvenes supone trabajar para el futuro y creer en un futuro determinado posible con la educación. DecÃa Almudena Grandes en un artÃculo sobre el tema que "la historia de la escuela en la II República es la historia de una generación de españoles que creyó en nosotros al creer en su futuro. Estemos a la altura de su fe. Los homenajes son huecos y estériles si, bajo la cáscara de los buenos propósitos, no late un corazón audaz, como son los corazones que laten por y para el futuro."
Si analizo mi dedicación diaria a esta escuela de casi un siglo después, quiero ver todo lo conseguido. Muchos más medios, niños escolarizados obligatoriamente hasta los 16, docentes formados... pero en el fondo, veo muchas incoherencias que hacen que el sistema falle, unas más importantes que otras:
-Intentamos transmitir la importancia de ser cultos y de estudiar en una sociedad donde el éxito y el prestigio sale diariamente en los medios con la imagen de "un pelotazo": alguien que es seleccionado en un concurso, o que se hace una foto con un conocido acompañante de la hija de una que es duquesa, o que gana un pastón dándole patadas a un balón o montado en una moto... El resultado es que no es coherente. Nuestro discurso no convence a nadie.
-Intentamos transmitir ideas e imponer ciertas normas para poder enseñar y convivir y nuestra autoridad falla. En primer lugar creo que falla porque los roles en la familia dejan mucho que desear. Es muy habitual que el que mande sea el niño. Por otra parte, la imagen social del maestro está por los suelos. El mensaje que se transmite a los ciudadanos con la situación del profesorado no es el de persona clave. El otro dÃa en el programa de Pablo Motos comentaban la noticia de que a Lula le habÃan doblado el sueldo para evitarle la tentación de ser corrupto. El chiste se producÃa cuando Motos se reÃa de que al profesor de su hija le habÃan subido 20 euros en tres años. Continuaban ironizando con que los profesores iban a acabar robándole a los alumnos. Y la ironÃa final venÃa con el comentario de que a ver quién se atrevÃa a robarles a los alumnos tal como estaban.
-Creo que se está menospreciando al alumno que estudia en la escuela pública. La realidad es que en la Secundaria Obligatoria se consigue el tÃtulo básico hoy dÃa. Pero la solución para "expedir" una titulación básica a todo el mundo no es tolerar que baje y baje el nivel. Nos estaremos olvidando del alumno que necesite una base sólida para poder continuar sus estudios. No creo que sea una barbaridad, ni que vaya en contra de la igualdad de oportunidades, intentar conciliar unos intereses y otros.

Lu dijo
Se habla del "sÃndrome del emperador" para referirse a esa actitud de muchos jóvenes de prepotencia respecto de los adultos (padres, profesores...).
En contrapartida, deberÃa hablarse del "sÃndrome del siervo", aquel que sufre el que es sometido a las leyes del más fuerte.
¿Será este nuevo desvÃo el que defina a los profesores que sobreviven al desprestigio social?
15 Abril 2007 | 12:35 AM